Avenida Juárez, a golpes y sin vigilancia; “mano dura” de Chedraui queda en discurso

¿Dónde queda la vigilancia preventiva los fines de semana en Avenida Juárez? Las riñas recurrentes en su corredor de bares cuestionan la eficacia de la seguridad bajo el gobierno de Pepe Chedraui, pese a sus advertencias de “mano dura”.
Entre la 23 y la 29 Sur, los enfrentamientos han convertido la diversión nocturna en motivo de preocupación. Vecinos, automovilistas y peatones denuncian que las peleas escalan sin una intervención policial oportuna.
Grabaciones ciudadanas han mostrado altercados en las inmediaciones de establecimientos como “¡Una y Ya!”. Su ubicación en esos reportes no acredita responsabilidad del negocio, pero identifica un entorno donde la prevención municipal sigue cuestionada.
Desde el inicio de su administración, Chedraui y las áreas de gobernación han anunciado supervisiones y clausuras contra locales que incumplan horarios o toleren violencia. La repetición de las riñas exhibe la distancia entre esas advertencias y lo que ocurre en las calles.
El reclamo ciudadano apunta a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC): faltan patrullajes preventivos constantes durante las horas de mayor actividad nocturna. Según las denuncias, las unidades tardan en llegar o no están presentes cuando comienzan los enfrentamientos.
Para Chedraui, el cuestionamiento rebasa el anuncio de otra clausura. Si los conflictos se concentran en un tramo identificado y durante los fines de semana, su gobierno debe explicar cómo despliega la vigilancia y por qué no logra contenerlos oportunamente.
Los pleitos también invaden los carriles de Avenida Juárez. Esto expone a quienes participan a un atropellamiento y obliga a conductores ajenos al conflicto a enfrentar maniobras peligrosas entre personas que se golpean en plena circulación.
Colectivos vecinales señalan consumo excesivo de alcohol y filtros de seguridad deficientes en algunos locales. También denuncian presunta venta a menores, un señalamiento que requiere investigación y cuya vigilancia corresponde atender a las autoridades competentes.
Aunque los establecimientos tienen obligaciones de seguridad, la protección de la vía pública recae en el ayuntamiento. Las fallas internas de un bar no eximen al gobierno de Chedraui de prevenir y atender la violencia que alcanza a vecinos y transeúntes.
La “mano dura” se mide por sus resultados. Mientras las riñas continúen y persista el reclamo por la ausencia policial, Chedraui tendrá pendiente demostrar que su gobierno puede garantizar algo más que advertencias en el corredor nocturno de Avenida Juárez.



