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Rocha Moya, el gobernador incómodo para la 4T

El regreso de Rubén Rocha Moya al Gobierno de Sinaloa duró apenas unas horas. Su reincorporación, anunciada sin coordinación aparente con Palacio Nacional, terminó por exhibir el aislamiento político que enfrenta dentro de Morena.

El mandatario había permanecido 112 días separado del cargo, desde principios de mayo. Su licencia ocurrió en medio de investigaciones y señalamientos atribuidos a autoridades mexicanas y estadounidenses.

La tarde del viernes 21 de agosto, Rocha Moya anunció en la red social X que retomaba las riendas del gobierno sinaloense. La decisión sorprendió dentro y fuera de su partido por la falta de un anuncio institucional previo.

El desconcierto llegó hasta Palacio Nacional. Al ser cuestionada por los medios, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que desconocía la reincorporación y que se enteró mediante la publicación realizada por el gobernador.

La declaración evidenció que el retorno no había sido acordado con el Gobierno federal. Más que una vuelta respaldada por la cúpula de Morena, la maniobra pareció una decisión personal ejecutada sin medir sus consecuencias políticas.

El mensaje posterior de Sheinbaum profundizó esa lectura. La mandataria sostuvo que ningún interés personal está por encima del pueblo y la nación, además de advertir que el poder sin principios puede convertirse en arrogancia.

Aunque la presidenta no mencionó directamente a Rocha Moya, sus palabras fueron interpretadas como un deslinde ante los cuestionamientos que rodean al sinaloense. También dejaron al gobernador sin el respaldo político necesario para sostener su regreso.

El aislamiento se extendió hacia otros espacios del oficialismo. Legisladores, dirigentes y gobernadores cercanos a la llamada Cuarta Transformación evitaron respaldar públicamente la reincorporación y cerraron filas con la postura federal.

La presión obligó a Rocha Moya a retroceder. Este 22 de agosto, apenas un día después de anunciar su retorno, presentó ante el Congreso de Sinaloa una nueva solicitud de licencia temporal con carácter indefinido.

El episodio coloca al gobernador como una figura incómoda para Morena: regresar sin acuerdos lo aisló y pedir licencia nuevamente confirmó su debilidad. Ahora la pregunta no es cuándo volverá, sino cuánto tiempo seguirá siendo sostenible su permanencia política.

Gustavo Miron

Periodista con 20 años de experiencia y apasionado por la evolución de los medios. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, ha dedicado su carrera a descifrar la complejidad de la política y la administración pública, sin dejar de lado la pasión de la crónica deportiva. Se define como un profesional en constante aprendizaje, siempre en busca de herramientas tecnológicas de vanguardia para conectar mejor con la audiencia actual.

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