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El Tricolor hace historia y despide a la leyenda Ochoa con goleada

México escribió una página inédita en la historia de los Mundiales. El 3-0 sobre Chequia significó el liderato perfecto del Grupo A, pero la noche terminó regalando mucho más que una goleada: dejó un estadio rendido ante sus héroes y un país entero celebrando.

El Estadio Ciudad de México lució repleto para despedir la fase de grupos. Mientras la afición pintaba de verde las tribunas, en el exterior Tlalpan, Periférico Sur y Santa Úrsula colapsaban por miles de seguidores, con el Zócalo y el Ángel listos para la fiesta.

Los primeros 45 minutos fueron una prueba de paciencia. México dominó la posesión, pero las imprecisiones y el orden defensivo de Chequia apagaron una y otra vez el grito de gol que retumbaba en las tribunas.

La espera terminó apenas comenzó el complemento. En una ráfaga de seis minutos, el equipo de Javier Aguirre rompió el partido y transformó la tensión en una celebración que ya nadie pudo detener.

Al minuto 55 apareció Mateo Chávez para vivir la noche de su vida. El lateral de 22 años aprovechó un servicio de Luis Romo para marcar el 1-0 y, después del partido, confesó que soñó muchas veces con escuchar ese grito de gol.

Seis minutos más tarde llegó el golpe definitivo. Julián Quiñones hizo valer su potencia física para vencer a Matěj Kovář, firmar su segundo tanto del Mundial y darle tranquilidad a un estadio que ya cantaba al ritmo del “¡México, México!”.

Sin embargo, el momento más emotivo no nació de un gol. Al minuto 77, Javier Aguirre llamó a Guillermo Ochoa y el estadio completo se puso de pie para recibir al guardameta con una ovación que estremeció cada rincón del inmueble.

A sus 40 años, Memo disputó oficialmente su sexta Copa del Mundo consecutiva, una marca reservada únicamente para él, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Con lágrimas contenidas, recordó que su primer partido con la Selección fue precisamente en esa portería.

“Solo tengo palabras de agradecimiento”, dijo al finalizar el encuentro. Agradeció a la afición, a sus compañeros, al cuerpo técnico y, especialmente, a su familia por acompañarlo durante años de perseverancia y sacrificio para llegar a ese último momento.

Todavía faltaba un último regalo para cerrar la noche. En el minuto 94, un despeje de Ochoa inició la jugada que terminó con un golazo de Álvaro Fidalgo al ángulo. 

Así, México selló el 3-0, avanzó con nueve puntos de nueve posibles y firmó, por primera vez en la historia, una fase de grupos perfecta sin recibir un solo gol.

Gustavo Miron

Periodista con 20 años de experiencia y apasionado por la evolución de los medios. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, ha dedicado su carrera a descifrar la complejidad de la política y la administración pública, sin dejar de lado la pasión de la crónica deportiva. Se define como un profesional en constante aprendizaje, siempre en busca de herramientas tecnológicas de vanguardia para conectar mejor con la audiencia actual.

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