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Nayeli Salvatori: una curul convertida en escaparate

Nayeli Salvatori parece haber entendido el Congreso de Puebla como una extensión de sus redes sociales: un espacio para provocar, polemizar y acumular reproducciones, mientras su trabajo legislativo permanece en segundo plano.

La controversia más reciente ocurrió en el podcast Descasadas, donde ella y Grace Palomares hicieron burlas sobre la apariencia, el olor y las enfermedades de hombres adultos mayores.

Expresiones como “ya huelen a baúl” o “ya se están pudriendo” no provinieron de una conversación privada, sino de dos diputadas que cobran por representar también a ese sector de la población.

El problema no fue solamente el comentario. Salvatori decidió defenderlo bajo el argumento de la libertad de expresión, como si ocupar una curul la eximiera de responsabilidad y no le impusiera mayores límites.

También aseguró que sus palabras buscaban devolver a los hombres las burlas que durante años han recibido las mujeres. La diputada intentó combatir la discriminación con más discriminación y presentó la revancha como postura política.

Cuando la presión creció, llegaron las disculpas. Grace Palomares afirmó que sus palabras fueron descontextualizadas, mientras Salvatori retrocedió después de comprobar que su explicación había causado más rechazo que los dichos originales.

Hasta Morena tuvo que marcar distancia. El consejero estatal Agustín Guerrero calificó las expresiones como discriminatorias y aclaró que no representan los valores del partido.

Para Salvatori, el episodio no es una excepción, sino parte de un método: provocar primero, justificar después y disculparse únicamente cuando el costo político comienza a superar el beneficio digital.

Antes ya había utilizado el accidente en la Ibero para hacer contenido satírico, intervino apresuradamente en un conflicto policial y publicó un video de doble sentido sobre la Selección Mexicana.

Mientras sus escándalos tienen memoria, su paso por el Congreso carece del mismo peso. Salvatori sigue comportándose como influencer, sólo que ahora sus ocurrencias se producen desde una curul pagada con recursos públicos.

Gustavo Miron

Periodista con 20 años de experiencia y apasionado por la evolución de los medios. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, ha dedicado su carrera a descifrar la complejidad de la política y la administración pública, sin dejar de lado la pasión de la crónica deportiva. Se define como un profesional en constante aprendizaje, siempre en busca de herramientas tecnológicas de vanguardia para conectar mejor con la audiencia actual.

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