La euforia por el gol de Quiñones fue tan fuerte que detectaron un “sismo” provocado por los aficionados

La pasión por el fútbol en México alcanzó niveles telúricos. El reciente enfrentamiento entre la Selección Mexicana y Ecuador, en el marco del Mundial 2026, dejó una huella que no solo permanecerá en la memoria de los aficionados, sino también en los registros científicos. Tras la anotación de Julián Quiñones que otorgó la ventaja al conjunto Tricolor, la euforia colectiva estalló con tal magnitud que logró ser detectada y documentada por los sismógrafos de la Ciudad de México.
🇲🇽⚽️ ¡El #Gol de Julian Quiñones vs 🇪🇨 #Ecuador acaba de ser registrado en varios sismógrafos de la #CDMX!
— SASSLA (@SasslaMx) July 1, 2026
Así fue registrado en la estación RaspberryShake más cercana al Estadio Azteca, una sobresaliente señal artificial.
La descarga de euforia y grito en masas produjeron… pic.twitter.com/KlJPUfwGZJ
De acuerdo con un reporte técnico difundido por la plataforma SASSLA a través de su cuenta oficial en X, el estallido de júbilo tras el gol mexicano generó vibraciones en el subsuelo que quedaron inmortalizadas en el espectrograma de la estación RaspberryShake más próxima al recinto deportivo. Este fenómeno, aunque curioso, tiene una explicación científica precisa. El grito simultáneo y el salto coordinado de miles de personas al unísono funcionaron como una fuerza externa que impactó directamente en el terreno local, liberando energía que fue captada por los sensores sísmicos como una alteración física real.
Es importante destacar que este evento no constituyó un sismo originado por procesos geológicos o fracturas en las placas tectónicas; se trató estrictamente de una señal artificial de alta intensidad. Los expertos explicaron que la masa de aficionados actuó como un generador de vibraciones, cuya energía liberada fue suficiente para producir una oscilación en el terreno, confirmando que la intensidad emocional de la afición mexicana alcanzó un punto de impacto físico cuantificable.
Este suceso resalta la magnitud de la energía que puede generar una multitud en eventos de escala masiva. Mientras el equipo nacional continúa su camino en el certamen mundialista, este “sismo” deportivo se suma a la lista de curiosidades científicas que han rodeado al fútbol, demostrando que, para la afición mexicana, el apoyo a su equipo es capaz de mover, literalmente, los cimientos de la ciudad.



