Gusano barrenador, plaga que podría llegar a humanos en Puebla

El gusano barrenador del ganado dejó de ser un problema exclusivo del campo. En Puebla, el repunte de esta plaga mantiene bajo vigilancia a autoridades sanitarias y productores, mientras crece la preocupación por los riesgos que también representa para mascotas y seres humanos.
De acuerdo con los reportes más recientes de las autoridades federales, la entidad acumula 685 casos y ocupa el quinto lugar nacional por presencia de esta enfermedad. De ese total, alrededor de 151 permanecen activos.
La mayor concentración de casos se encuentra en municipios de la Sierra Norte y otras zonas rurales. Tetela de Ocampo encabeza la lista, seguido por San Sebastián Tlacotepec, Caltepec, Chiconcuautla y Tehuitzingo.
Para contener la propagación, brigadas especializadas mantienen labores de vigilancia, colocación de trampas y monitoreo constante. A nivel nacional también se prepara la liberación de moscas estériles para interrumpir el ciclo reproductivo del insecto.
Aunque suele asociarse con vacas, caballos y cerdos, la mosca responsable del gusano barrenador puede afectar prácticamente a cualquier mamífero de sangre caliente. Esto incluye perros, gatos e incluso personas.
El problema comienza cuando la mosca deposita sus huevecillos en una herida abierta. Al nacer, las larvas penetran el tejido vivo y se alimentan de él, provocando una enfermedad conocida como miasis.
En Puebla ya se han confirmado cinco casos de miasis humana en municipios como Eloxochitlán, Vicente Guerrero, Coyomeapan y Ayotoxco de Guerrero. Las autoridades advierten que heridas pequeñas, picaduras o incluso mucosas expuestas pueden convertirse en puntos de infección.
Los perros representan una de las especies más afectadas después del ganado. Heridas por peleas, cirugías recientes, lesiones en las patas o el cordón umbilical de cachorros recién nacidos pueden convertirse en una puerta de entrada para las larvas.
Entre las señales de alerta destacan heridas que no cicatrizan, secreciones con mal olor, inflamación severa y la presencia visible de larvas moviéndose dentro de la lesión. También pueden presentarse fiebre, dolor intenso, letargo y pérdida del apetito.
Ante cualquier sospecha, especialistas recomiendan buscar atención médica o veterinaria inmediata. Intentar resolver el problema con remedios caseros puede empeorar la situación, ya que las larvas suelen profundizar aún más en los tejidos cuando buscan oxígeno y continúan avanzando dentro del cuerpo.



