Sin Atlas de Riesgos 8 de cada 10 municipios poblanos

Las inundaciones, deslaves y afectaciones que han dejado las lluvias en Puebla durante los últimos días pusieron sobre la mesa un problema que va más allá del clima. En el estado, 177 de los 217 municipios carecen de un Atlas de Riesgos vigente, la principal herramienta para prevenir desastres.
La cifra significa que apenas 40 municipios cuentan con este instrumento actualizado para identificar zonas vulnerables a inundaciones, deslaves, fallas geológicas o sismos. El resto enfrenta cada temporada de lluvias con información incompleta o, simplemente, sin ella.
El contraste quedó marcado el pasado 8 de julio, cuando el Ayuntamiento de Puebla aprobó la actualización del Atlas Municipal de Riesgos, justamente el mismo día en que una intensa tromba colapsó vialidades, inundó colonias y llevó al río Atoyac al 95 por ciento de su capacidad.
La capital poblana no actualizaba formalmente este documento desde 2021. Organizaciones como el IGAVIM atribuyeron el rezago a la opacidad en su gestión, la falta de planeación preventiva y la dependencia de consultorías externas y software privado que encarecían cada actualización.
La nueva plataforma apuesta por un sistema de código abierto, lo que permitirá reducir costos y mantener la información bajo control del propio Ayuntamiento. Sin embargo, esa realidad todavía está lejos de repetirse en la mayoría de los municipios poblanos.
Lejos de ser un simple mapa, un Atlas de Riesgos es la base para ordenar el crecimiento de las ciudades. Permite identificar dónde no debe construirse, qué colonias requieren infraestructura hidráulica y cuáles son las zonas con mayor probabilidad de sufrir inundaciones o deslaves.
También se convierte en una herramienta clave durante una emergencia. Protección Civil puede anticipar las áreas que requieren atención prioritaria, definir rutas de evacuación y distribuir recursos antes de que un fenómeno natural colapse los accesos o ponga en riesgo a la población.
Su utilidad también alcanza la transparencia. Un Atlas actualizado permite verificar si una obra fue autorizada en una zona de riesgo, limita la discrecionalidad en el desarrollo urbano y fortalece la rendición de cuentas de las autoridades.
En el aspecto económico, la prevención representa una inversión mucho más rentable que la reconstrucción. Especialistas estiman que reparar los daños ocasionados por un desastre puede costar hasta siete veces más que ejecutar obras preventivas previamente identificadas en un Atlas.
Las lluvias de este año dejaron claro que el desafío no consiste únicamente en atender las emergencias cuando ocurren.
También pasa por fortalecer la planeación. Mientras Puebla capital dio un paso para actualizar su información, ocho de cada diez municipios del estado siguen enfrentando las tormentas prácticamente a ciegas, sin una herramienta que les permita anticipar el riesgo y proteger a su población.



