The Strokes — Reality Awaits: la madurez de una banda que ya no tiene nada que demostrar
Reality Awaits muestra a The Strokes maduros, libres y nostálgicos, explorando nuevos sonidos sin renunciar completamente al legado que los convirtió en leyendas.

Hay discos buenos, otros incomprendidos, algunos que pasan desapercibidos e historias contadas que alcanzan la categoría de sublimes. A lo largo de su carrera, The Strokes ha transitado por todas esas casillas. Por eso, tras seis años de silencio, ponerme los audífonos para escuchar su nuevo trabajo me generó esa clásica mezcla de expectativa, emoción y nostalgia. Con Reality Awaits, la primera palabra que me vino a la cabeza fue madurez. La segunda, sin duda, fue autotune.
Julian Casablancas lo usa en casi cada corte, pero a estas alturas la banda ya no tiene nada que demostrar. Han pasado 25 años desde que Is This It redefinió el rock de principios de siglo y transformó a cinco neoyorquinos en la bandera de su generación. Tras décadas de crisis internas, proyectos paralelos, altibajos y regresos inesperados, este nuevo álbum no busca desesperadamente recuperar el pasado, sino aprender a convivir con él.
Con nueve canciones de formato largo, el trabajo deja claro desde el arranque que estamos ante una banda distinta. “Psycho Shit”, con sus más de cinco minutos a modo de introducción cinematográfica, funciona como una declaración de principios: ya no les interesa entregar un sencillo rápido e inmediato. Bajo la producción de Rick Rubin, el grupo encontró un espacio de libertad donde no necesitaban sonar como en 2001, sino como ellos mismos hoy. Esa evolución se nota en pistas como “Dine N’Dash”, que combina sus matices clásicos con una sonoridad más amplia, mientras que “Lonely in the Future” abraza la nostalgia y se siente como un guiño directo a sus primeros años.
El recorrido continúa con “Falling Out of Love”, un tema reposado que refleja a unos músicos que ya no corren detrás de nada —quizá contagio de sus sesiones en Costa Rica o simplemente el peso de los años—. Más adelante, “Going to Babble On” recupera esa energía melódica y actitud contenida que siempre los ha caracterizado, demostrando que Reality Awaits es un mapa de todas sus facetas: la furia neoyorquina, las etapas solistas de Albert Hammond Jr. y los experimentos de Casablancas con The Voidz. Por momentos suena sofisticado como un paseo por la Quinta Avenida y en otros momentos parece la banda sonora de una película. Se dan el lujo de sonar contradictorios porque, sencillamente, pueden.
En el tramo comercial destaca “Going Shopping”, un sencillo pegajoso y diseñado como primer single, que contrasta con propuestas más densas y repetitivas como “Liar’s Remorse” o “The Fruits of Conquest”. No todo en el disco funciona al mismo nivel, pero ese imperfección le da carácter. Para el cierre, “Tyrants of the Mellow Moon” despide la escucha con guitarras sobrias y una melancolía que se pregunta qué viene después.
La salida de Nick Valensi marca el inicio de una etapa distinta e inevitable para Julian, Albert, Nikolai y Fabrizio. Reality Awaits no intenta ser otro Is This It; es la prueba de que The Strokes ha aceptado el paso del tiempo. Y lo mejor es que, entre cada capa de sonido y cada nuevo matiz que se descubre en cada escucha, siguen teniendo la capacidad de transportarnos a un lugar que creíamos olvidado.



