Declara jueza federal la quiebra de Magnicharters; la deuda asciende a unos 800 millones de pesos
Una jueza federal declaró formalmente en quiebra a la aerolínea mexicana Magnicharters, iniciando la liquidación de sus activos para saldar deudas por 800 millones de pesos.

Una jueza federal declaró este martes formalmente en quiebra a la aerolínea Magnicharters, casi siete meses después de que la compañía cesara repentinamente todas sus operaciones y con un pasivo acumulado de aproximadamente 800 millones de pesos frente a clientes, trabajadores y acreedores.
La resolución corresponde a la jueza Tessy del Rocío Covarrubias Torres, titular del Juzgado Primero de Distrito en Materia de Concursos Mercantiles, con residencia en la Ciudad de México y jurisdicción en todo el país. La sentencia, fundamentada en los artículos 20, 43 fracción V, 167 y 168 de la Ley de Concursos Mercantiles, abre la etapa de quiebra —es decir, de liquidación— a solicitud de la propia empresa, al considerar que Grupo Aéreo Monterrey, la controladora de la aerolínea, incurrió en un incumplimiento generalizado del pago de sus obligaciones.
Una liquidación, ya no una reestructuración
Con la declaración de quiebra se cierra la vía de rescate. El proceso deja de ser una reestructuración de deuda para convertirse en una liquidación de activos: la jueza ordenó al síndico iniciar “de inmediato” las diligencias de ocupación e inventario de libros, papeles, documentos, medios electrónicos, dinero en caja y todos los bienes de las comerciantes declaradas en quiebra, estén en posesión de estas o de terceros.
El Instituto Federal de Especialistas de Concursos Mercantiles cuenta con cinco días hábiles para designar a un síndico por cada una de las empresas declaradas en quiebra, mientras la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) tiene un plazo de cinco días para proponer candidatos. Mientras se designa al especialista, los administradores de la empresa quedarán obligados como depositarios de los bienes.
Un dato relevante: como Magnicharters operaba un servicio público concesionado, la jueza ordenó notificar a la SICT, que tiene facultades para proponer el síndico y autorizar una eventual venta de activos. La declaración de quiebra implica además la pérdida del título de concesión.
Los números del colapso
- Deuda total: alrededor de 800 millones de pesos, entre clientes, trabajadores y acreedores.
- Acreedores reconocidos: al menos 500, entre los que figuran el AICM, el SAT, la Profeco, la AFAC, ASA, empleados de tierra y aire, y las compañías propietarias de aeronaves y motores.
- Pasivo laboral: al menos 161 millones de pesos; los trabajadores son acreedores privilegiados y ocupan el primer lugar en el orden de pago.
- AICM: unos 80 millones de pesos por servicios, mostradores y arrendamiento de hangares.
- ASA: aproximadamente 40 millones de pesos.
- Agencias de viajes: se estima un adeudo de unos 150 millones de pesos por paquetes turísticos vendidos y no cumplidos.
Los principales activos para responder a los acreedores serían los tres aviones Boeing 737-300 que la aerolínea operaba y que permanecen resguardados en un hangar del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, siempre que resulten propiedad plena de la empresa. En semanas recientes, la jueza autorizó diligencias para extraer el combustible de las aeronaves, un procedimiento técnico necesario por razones de seguridad.
La sentencia completa aún no se publica, por lo que el monto exacto reconocido de las deudas y la identidad oficial de los acreedores quedarán a la vista cuando se dé a conocer el fallo íntegro.
Siete meses de caída
La quiebra consuma el colapso de una de las aerolíneas más longevas del país. Fundada en 1994 por la familia Bojórquez —ligada a la agencia de viajes Magnitur, creada en 1984— e iniciando operaciones en enero de 1995, Magnicharters se especializó durante tres décadas en el turismo nacional y los vuelos vacacionales hacia destinos de playa como Cancún, Huatulco, Puerto Vallarta y Los Cabos, y llegó a volar a Las Vegas, Orlando, La Habana y Punta Cana.
La crisis se acentuó en diciembre de 2025 por la falta de pago de salarios, y el caso salió a la luz pública cuando un miembro de la tripulación tomó una aeronave en protesta por los adeudos. En enero de 2026, la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) realizó una verificación mayor extraordinaria en la que detectó incumplimientos a la normativa aeronáutica, y el 14 de abril ordenó la suspensión de operaciones como medida preventiva para preservar la seguridad operacional.
La empresa dejó de volar de manera abrupta a mediados de abril, con cancelaciones masivas y pasajeros varados en ciudades turísticas. Semanas después, el 8 de mayo, presentó una solicitud voluntaria de concurso mercantil que fue desechada el 13 de mayo por la entonces titular del juzgado, Nataly Pérez Hernández. Tras el relevo en el juzgado —Covarrubias asumió el 21 de mayo—, la compañía presentó una nueva solicitud el 20 de mayo, admitida a trámite el 10 de junio.
El 29 de junio, la AFAC revocó el certificado de explotador de servicios aéreos de Grupo Aéreo Monterrey al considerar insuficiente la documentación presentada, y en julio canceló también el certificado de operador aéreo. Vísperas de la sentencia, el 2 de noviembre, la jueza bloqueó embargos y retenciones sobre los bienes de la empresa para evitar el deterioro de la masa concursal. Este martes llegó la declaración de quiebra.
Las filiales, en expedientes separados
La jueza determinó que la quiebra de las filiales de Grupo Aéreo Monterrey —la agencia de viajes Magnitur y la empresa de traslados terrestres Magnibus— debe tramitarse por separado, y no en un solo expediente como se había hecho hasta ahora. Los dueños de la empresa son los hermanos Luis Augusto, Gabriel y José David Bojórquez Maza.
Qué sigue
Los siguientes pasos del proceso son la designación del síndico, la ocupación e inventario de los bienes, la notificación a los acreedores —que deberán presentar el reconocimiento de sus créditos ante el síndico— y, eventualmente, la venta de los activos para pagar conforme al orden de privilegio de la ley. Los trabajadores, como acreedores privilegiados, cobrarían primero; los clientes que quedaron con paquetes turísticos incumplidos competirán con el resto de los acreedores quirografarios.
Con esta sentencia, México suma una aerolínea más a la lista de quiebras del sector —tras Interjet, declarada en quiebra en abril de 2023—, y cierra el capítulo de una de las pioneras del esquema chárter vacacional en el país.



