El Cuauhtémoc arderá… de calor con cambio de horario del Tricolor

Lo que prometía ser una noche de fiesta para ver a la Selección Mexicana en Puebla terminó convertido en un dolor de cabeza para miles de aficionados. El partido entre México y Ghana en el Estadio Cuauhtémoc cambió drásticamente de horario y ahora se jugará a la 1 de la tarde, en pleno horno poblano.
La modificación cayó como balde de agua… caliente. El encuentro originalmente estaba pactado para las 20:00 horas del viernes 22 de mayo, pero el silbatazo inicial se adelantó siete horas. Traducido al idioma del aficionado: sol a plomo, tráfico infernal y media ciudad intentando salir del trabajo o de la escuela.
El problema no es menor. La zona de Los Fuertes suele colapsar incluso en eventos nocturnos y ahora el partido coincidirá con una de las horas más complicadas de movilidad en Puebla. Entre oficinas, escuelas y automovilistas buscando escapar del caos, llegar al Cuauhtémoc podría convertirse en una auténtica prueba de resistencia.
Y si el calor ya era suficiente castigo, el precio de los boletos terminó por encender todavía más las críticas. La entrada más barata ronda los mil 183 pesos, mientras que las zonas más caras superan los 3 mil pesos, cifras que muchos aficionados consideran exageradas para un amistoso de preparación.
Las rampas Norte y Sur quedaron en mil 183 pesos; Oriente y Poniente en mil 419. Las cabeceras rebasan los 2 mil pesos y las plateas alcanzan hasta los 3 mil 189 pesos. Todo esto en un viernes laboral y bajo temperaturas que fácilmente podrían superar los 30 grados en la capital poblana.
Por si faltaba algo para enfriar el entusiasmo, Ghana llegará a Puebla con una convocatoria muy lejana a la que imaginaba la afición. El combinado africano apostó por futbolistas jóvenes de su liga local y elementos de equipos secundarios en Europa, dejando fuera a varias de sus figuras internacionales más reconocidas.
Así, el ambiente alrededor del Tri cambió por completo en cuestión de días. El Cuauhtémoc sí arderá el próximo viernes, aunque no precisamente por el nivel futbolístico dentro de la cancha. Entre el calor, el tráfico, el horario y los precios, el verdadero rival para la afición poblana podría terminar siendo sobrevivir al mediodía.



