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Chacaleo banquetero

Por: Don Nadie

Chacaleo (Del latín vulgar capturam reportaerus y del náhuatl alborotus). — Arte urbano practicado por reporteros y camarógrafos que consiste en rodear, perseguir y prácticamente hacerle una llave de lucha libre a cualquier político para arrancarle una declaración que, en nueve de cada diez ocasiones, termina sonando a trabalenguas de Cantinflas después de dos caguamas.

Bienvenidos a este humilde pero necesario espacio de chisme político fino, donde la grilla poblana se sirve como taco de canasta: barata, calientita y con el riesgo permanente de caer pesada. Aquí venimos a contar lo que pasa en los pasillos del poder, en las sobremesas incómodas y en esos rincones donde los funcionarios creen que nadie los está viendo.

Un vicealmirante con memoria selectiva

Quien aplicó el clásico “si te vi, ni me acuerdo” fue el vicealmirante Francisco Sánchez, secretario de Seguridad Pública de Puebla, luego de que se difundieran imágenes donde aparece bastante platicador con un empresario ligado al crimen organizado durante el Palenque de la Feria de Puebla.

Y es que, según el funcionario, él no conoce al personaje en cuestión. Nada. Cero. Ni de vista. Básicamente, el titular de la SSP salió con la misma defensa de quien despierta después de una boda con Grupo Firme de fondo y descubre fotos abrazando a media fiesta.

Parafraseando involuntariamente a Thalía, el vicealmirante dejó claro que “si no me acuerdo, no pasó”. Porque en Puebla la seguridad pública ya también depende de la capacidad de olvidar rostros incómodos. Un talento que, por cierto, muchos políticos perfeccionan más rápido que el inglés.

Hola… y adiós

Menos duró Mayra Orellana Caballero como secretaria de Medio Ambiente que un tanque lleno en quincena. La ahora exfuncionaria dejó el cargo antes de que muchos poblanos siquiera aprendieran su nombre completo.

La versión oficial dice que se va por “motivos personales”, esa frase comodín que en política sirve lo mismo para una renuncia, un divorcio administrativo o un elegante “ya no aguanté”. Lo cierto es que su paso por la dependencia fue tan breve que casi debería contarse en TikToks y no en meses.

Para dimensionar el asunto: Mayra Orellana duró menos que las vacaciones mundialistas que tendrán los estudiantes. Entró, saludó, acomodó el escritorio… y adiós.

Romance del Bienestar

Donde sí florece el amor —y quizá Recursos Humanos debería empezar a preocuparse— es en la Secretaría de Bienestar. Resulta que fueron vistos bastante cariñosos Natalia Suárez del Real, mejor conocida como la “Güera del Bienestar”, y Edgar Chumacero, coordinador general de delegaciones.

El problema no es el romance. El problema es que Chumacero es jefe de Natalia. O sea, esto ya no parece capítulo de telenovela, sino capacitación obligatoria sobre conflictos de interés.

Y por si faltaba drama, el funcionario todavía tendría pareja formal. Así que el chisme ya brincó de los cafés políticos a los hilos de X, donde la afectada no tardó en reclamarle públicamente a la Güera por andar “redistribuyendo apoyos” que no le correspondían.

La gran pregunta es si este romance sobrevivirá a la grilla, a los screenshots y a los grupos de WhatsApp de funcionarios. Porque en Puebla los amores de oficina duran poco… pero los memes duran para siempre.

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