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Presupuesto a medio camino y cercanía en caída, la realidad de Pepe Chedraui

Con 48% del presupuesto ejercido a julio, Chedraui enfrenta críticas: Puebla requiere soluciones inmediatas, no gasto acelerado durante el cierre político de 2026.

La percepción de cercanía del gobierno de José “Pepe” Chedraui con la población de Puebla enfrenta un cuestionamiento que va más allá de los discursos, las jornadas de atención y los anuncios institucionales. Es la capacidad del Ayuntamiento para convertir sus recursos en respuestas oportunas frente a las necesidades cotidianas de la ciudad.

Al cierre de julio de 2026, el gobierno de la ciudad había ejercido 48 % de su presupuesto anual, equivalente a cerca de 3 mil 586 millones de pesos de los 7 mil 470 millones de pesos aprobados para este año. El dato fue presentado durante la sesión ordinaria de Cabildo en la que se avalaron los estados financieros del mes, pero también abrió una confrontación política entre regidores por los alrededor de mil 300 millones de pesos que permanecían en distintas cuentas bancarias.

La discusión en la calle no es financiera. Tiene consecuencias directas en la percepción ciudadana sobre la capacidad de un gobierno para escuchar, atender y resolver.

En agosto, el Ranking Ciudadano de Alcaldes de Rubrum ubicó a Chedraui en el lugar 26 de 31 capitales del país en el rubro de cercanía ciudadana. La evaluación reportada para Puebla fue de 3.09 puntos, por debajo de los 4.11 puntos registrados el mes anterior. En la misma medición, el gobierno municipal también se ubicó en posiciones bajas en desempeño, servicios públicos y seguridad.

La baja ejecución del gasto provoca una mala evaluación de cercanía. Aquí la interrogante es, si el Ayuntamiento cuenta con presupuesto aprobado y recursos disponibles, ¿por qué parte relevante de la inversión se concentra hasta el cierre del año mientras la población enfrenta problemas que no pueden posponerse?

Los baches no esperan al último cuatrimestre. Tampoco las luminarias apagadas, la basura acumulada, los drenajes saturados, la falta de mantenimiento urbano, los riesgos por lluvias ni la percepción de inseguridad. Para una persona que reporta un problema en su calle, la cercanía de un gobierno no se mide por la cantidad de boletines que publica ni por el tamaño de su presupuesto, sino por la respuesta que obtiene, el tiempo que tarda la atención y la calidad de la solución.

El Ayuntamiento ha defendido acciones en materia de infraestructura y servicios. Entre ellas, reportó que el programa Bacheando Puebla acumuló 433 mil 950 baches atendidos durante la administración. También ha difundido operativos y jornadas territoriales de atención en colonias y juntas auxiliares. Sin embargo, las cifras globales no permiten verificar cuántos reportes ciudadanos fueron resueltos, dónde se concentró la intervención, cuánto tardó cada respuesta ni si las reparaciones resistieron las lluvias y el tránsito pesado. Sin embargo, el descontento se percibe en las calles.

La mayor parte del gasto ejercido a julio se concentró en la Secretaría de Seguridad Ciudadana, con 793 millones 732 mil pesos; seguida de la Secretaría de Administración y Tecnologías de la Información, con 693 millones 628 mil pesos. La Secretaría de Movilidad e Infraestructura ejerció 512 millones 731 mil pesos y la Secretaría de Servicios Públicos 406 millones 272 mil pesos. El desglose permite observar que los recursos se distribuyen entre áreas clave, pero no despeja la duda sobre su impacto cotidiano.

El cierre de 2026 añade además un componente político. El último cuatrimestre del año coincidirá con el arranque de la definición de candidaturas de Morena rumbo a los comicios municipales de 2027. Eso obliga a una vigilancia mayor sobre el uso del presupuesto. Cualquier aceleración de obra, programas o servicios deberá justificarse con criterios técnicos, reglas de operación, calendarios públicos y beneficios comprobables, no con cálculos de posicionamiento.

Para Chedraui, el desafío es doble. Debe evitar que la reserva de recursos se traduzca en rezagos en servicios que afectan directamente a la población, y también demostrar que el gasto de cierre no será una carrera de acciones visibles, apresuradas o concentradas en zonas políticamente estratégicas.

La cercanía no se acredita con eventos ni con campañas de comunicación. Se acredita con folios atendidos, obras duraderas, calles seguras, servicios que funcionan y respuestas medibles en cada colonia y junta auxiliar. Puebla no puede esperar a diciembre para saber si el dinero público se convierte, finalmente, en soluciones.

Gabriel Becerra

Gabriel Becerra Dingler es comunicador, mercadólogo y emprendedor mexicano especializado en comunicación estratégica, periodismo y desarrollo de contenidos para los sectores energético, industrial y económico.

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