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De Magneto a BTS… las mamás que cambiaron los pósters por los lightsticks

Hubo un tiempo en México donde las adolescentes pegaban pósters de Magneto en las paredes, forraban carpetas con fotos de Mercurio y esperaban horas para grabar canciones de la radio en un casete. 

Hoy, muchas de esas mismas mujeres hacen fila para comprar mercancía de BTS mientras acompañan a sus hijas al concierto. Cambió la música, pero no la intensidad del fanatismo.

El furor provocado por BTS en el Estadio GNP Seguros y el Zócalo capitalino recordó aquellas épocas donde miles de fans perdían la cabeza por cinco jóvenes perfectamente peinados que bailaban igualito.

Antes de los lightsticks morados y los freebies coreanos, México ya había vivido su propia histeria colectiva. Menudo abrió la puerta en los años 80 llenando estadios y provocando desmayos masivos. Después llegaron Magneto y Mercurio, que dominaron programas de televisión, revistas juveniles y las eternas llamadas telefónicas para entrar a un club de fans-

A finales de los 90 y principios de los 2000, el fenómeno explotó todavía más con Backstreet Boys y *NSYNC. Miles de jóvenes acamparon afuera de hoteles y conciertos solo para ver unos segundos a Nick Carter o Justin Timberlake. 

La diferencia es que entonces el drama se vivía sin TikTok: había que sufrir viendo MTV y esperando que pasaran el video favorito.

Hoy muchas de aquellas fans ya son mamás… y descubrieron que sus hijas hacen exactamente lo mismo. Solo cambió la tecnología. Ahora los videos llegan por redes sociales y las entradas se compran desde el celular, pero la emoción sigue intacta. 

En muchas casas ya existen discusiones muy serias sobre quién era mejor: Backstreet Boys o BTS. Y aunque las mamás juren que “nadie superará a Kevin Richardson”, sus hijas responden con videos, estadísticas y coreografías imposibles para demostrar que el K-Pop juega en otra liga.

La evolución también se nota en la forma de ser fan. Antes los clubes se organizaban con cartas, revistas y llamadas por teléfono fijo. Ahora las ARMY convierten internet en un centro de operaciones global, organizan campañas benéficas, intercambian pulseras y movilizan comunidades completas alrededor de la música del grupo.

La historia demuestra que las boybands nunca desaparecen realmente; solo cambian de idioma, vestuario y peinado. Menudo marcó una época, Backstreet Boys definió otra y BTS llevó el fenómeno a una escala global gigantesca. 

Quizá la escena más bonita de esta nueva fiebre musical ocurre afuera de los conciertos. Ahí donde una mamá sostiene las bolsas de mercancía de BTS mientras recuerda que, hace más de veinte años, ella también gritó hasta quedarse sin voz por otra boyband. 

Porque al final, los años pasan… pero el fanatismo adolescente nomás aprende a pagar con tarjeta.

Gustavo Mirón

Periodista con 20 años de experiencia y apasionado por la evolución de los medios. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, ha dedicado su carrera a descifrar la complejidad de la política y la administración pública, sin dejar de lado la pasión de la crónica deportiva. Se define como un profesional en constante aprendizaje, siempre en busca de herramientas tecnológicas de vanguardia para conectar mejor con la audiencia actual.

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