Remontada de época: Cruz Azul conquista el Clausura 2026 en el Olímpico Universitario

Cruz Azul se coronó campeón del Clausura 2026 tras remontar heroicamente 1-2 a Pumas en Ciudad Universitaria, logrando su décimo título con gol agónico de Rotondi.
La final de vuelta del Torneo Clausura 2026 de la Liga MX quedará grabada como uno de los episodios más dramáticos en la historia reciente del fútbol mexicano. Tras un cerrado empate sin goles en el partido de ida, el Estadio Olímpico Universitario se convirtió en el escenario de una batalla épica entre Pumas y Cruz Azul que mantuvo a los aficionados al borde del asiento hasta el silbatazo final.
El conjunto de la UNAM, dirigido por Efraín Juárez, saltó a la cancha con la firme convicción de hacer pesar su casa. Al minuto 30, la euforia estalló en las tribunas cuando el delantero paraguayo Robert Morales sacó un potente cañonazo que batió las redes de Kevin Mier, poniendo en ventaja a los locales. Pumas dominó gran parte del primer tiempo, guiados por la seguridad de Keylor Navas bajo los tres postes, quien frustró múltiples intentos de la escuadra celeste.
Sin embargo, el destino tenía un giro reservado para la parte complementaria. Los pupilos de Joel Huiqui reaccionaron con bravura y comenzaron a adueñarse de la posesión. La recompensa llegó al minuto 53 a través de la fortuna: un centro peligroso de Rodolfo Rotondi desvió accidentalmente en la defensa felina, terminando en un doloroso autogol de Rubén Duarte que ponía las tablas en el marcador global.
A partir de ahí, el partido se tornó tenso y ríspido. Conforme el reloj avanzaba hacia el tiempo extra, los nervios pasaron factura. En el tiempo de compensación, la tensión escaló cuando Uriel Antuna fue expulsado tras una fuerte entrada revisada en el VAR, dejando a Pumas con un panorama crítico. Cruz Azul olió la sangre y, en el último suspiro del encuentro (minuto 90+5), Carlos Rotondi se vistió de héroe absoluto al conectar un impacto letal que venció a Navas, firmando el 1-2 definitivo. El juego terminó en pura frustración auriazul con la expulsión adicional del joven Ángel Rico. Con esta histórica remontada en patio ajeno, La Máquina consumó la hazaña, pintó Ciudad Universitaria de celeste y bordó con letras de oro la ansiada décima estrella en su escudo.



