
La reestructuración operativa ejecutada por la armadora alemana Volkswagen en su planta de Cuautlancingo, Puebla, comenzó a generar estragos directos en su cadena de proveeduría local. Carlos Sosa Spínola, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) en Puebla, confirmó que en los últimos meses se ha registrado la baja de 650 trabajadores pertenecientes a siete empresas afiliadas al organismo empresarial, enfocadas en la fabricación de autopartes y prestación de servicios industriales.
El dirigente empresarial explicó que la causa principal de este ajuste de personal radica en la eliminación definitiva del tercer turno de producción en el segmento de ensamblaje de los modelos Jetta y Tiguan, medida que entró en vigor a principios del mes de septiembre. No obstante, precisó que algunas firmas proveedoras habían comenzado con recortes graduales desde meses anteriores al anticipar la disminución en el volumen de pedidos por parte de la firma automotriz.
A pesar del impacto en el empleo regional, Sosa Spínola aclaró que no se reporta el cierre definitivo de ninguna planta proveedora en el estado. Para mitigar el costo social, la Canacintra activó un programa de vinculación para colocar al personal desempleado en vacantes de otros sectores industriales de la entidad. Asimismo, el sector industrial confía en que la llegada del proyecto de producción del modelo Golf a la planta de Puebla, proyectado para el año 2027, permita reactivar la contratación masiva y recuperar los puestos de trabajo perdidos.



